La vida de Alex siempre solía ser una monotonía,
ella vivía en la ciudad donde los habitantes vivían del petróleo, pero su
familia no; su padre era tan solo un obrero y su madre limpiaba casa de lunes a
sábado... El dinero que ganaban no era suficiente, vivían al día, con
carencias.
No había día en el Berenice la madre de Alex le echará
la culpa de todo lo que pasaban, de no tener para comer, de estar ahí frustrada,
de que sus sueños se trucaron a su llegada.
Verdaderamente Alex no tenia la culpa, nadie le
dijo a Berenice que sucumbieran a sus deseos carnales sin protección alguna, “El
me deje llevar por el momento” no era excusa, las consecuencias existen; pues
ahí esta Alex una adolescente que no
pidió llegar a este mundo simplemente fue un regalo de Dios.
Aquella chiquilla de tan solo 14 años, sufría día
con día y el martirio apenas comenzaba, El señor Ernesto su padre había tomado
la decisión de irse, de la nada se lavaba las manos justificando que se había
cansado de vivir (bueno si a eso le llamaba vivir) discutiendo a diario con
Berenice. El se pudo marchar muchos años atrás o bien dejarlas desde que se
entero que Berenice estaba embarazada, ya que nunca hubo un papel de por medio
y nunca lo habría.
No me imaginaba la cara de Alex al ver a su padre
marcharse, ella se sentía culpable, aunque no lo era, sabia que eso su mama
también se lo reprocharía. La pequeña adolescente no dijo nada, solo lo vio
irse, ahí se dio cuenta de que solo contaba con ella misma, y es donde
comenzaba el desafío, el enfrentarse a las adversidades, el caerse y el saber
levantarse...
ba bien ñ.ñ
ResponderEliminar