martes, 9 de octubre de 2012

CAPITULO 1 Alejandra y sus sin fin de sentimientos....




La vida de Alex siempre solía ser una monotonía, ella vivía en la ciudad donde los habitantes vivían del petróleo, pero su familia no; su padre era tan solo un obrero y su madre limpiaba casa de lunes a sábado... El dinero que ganaban no era suficiente, vivían al día, con carencias.
No había día en el Berenice la madre de Alex le echará la culpa de todo lo que pasaban, de no tener para comer, de estar ahí frustrada, de que sus sueños se trucaron a su llegada.
Verdaderamente Alex no tenia la culpa, nadie le dijo a Berenice que sucumbieran a sus deseos carnales sin protección alguna, “El me deje llevar por el momento” no era excusa, las consecuencias existen; pues ahí esta Alex una adolescente  que no pidió llegar a este mundo simplemente fue un regalo de Dios.
Aquella chiquilla de tan solo 14 años, sufría día con día y el martirio apenas comenzaba, El señor Ernesto su padre había tomado la decisión de irse, de la nada se lavaba las manos justificando que se había cansado de vivir (bueno si a eso le llamaba vivir) discutiendo a diario con Berenice. El se pudo marchar muchos años atrás o bien dejarlas desde que se entero que Berenice estaba embarazada, ya que nunca hubo un papel de por medio y nunca lo habría.
No me imaginaba la cara de Alex al ver a su padre marcharse, ella se sentía culpable, aunque no lo era, sabia que eso su mama también se lo reprocharía. La pequeña adolescente no dijo nada, solo lo vio irse, ahí se dio cuenta de que solo contaba con ella misma, y es donde comenzaba el desafío, el enfrentarse a las adversidades, el caerse y el saber levantarse...

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