Debo
confesar que a veces me arrepiento de las decisiones tomadas pero en otras
tantas no. Al principio todo comenzó como un juego en el cual yo tenía el
control, pero poco a poco lo fui perdiendo, me encuentro en un trance donde
tome la decisión de salir de este infierno de Ana y Mía, pero en transcurso del
camino recorrido he querido regresar o más bien he vuelto o me he estancado; Lo
primero ya lo he hecho aceptar que sufro estas enfermedades que uno no las
elige.
Llevo
casi un mes comiendo bien, después de haber pesado 42 kilos y bajado 11 kilos
en 3 meses; les diré que todavía aun luchando contra mi propio yo para salir,
quisiera volver, suena masoquista y loco pero es así.
Me
encanto ver como cambiaba mi cuerpo, mi cara, me fascino los comentarios de
amigos que decían que me veía más hermosa, con una gran figura, pero también hubo
personas que me llamaron Anorexia por juego sin saber que lo padecía, gente
que se preocupaba por mí.
Todos
pensaron que había bajado de peso por el ejercicio diario, por haber cambiado
mis hábitos alimenticios, por la dieta que mas que dieta, era no comer nada por
días solo tomar agua.
Tengo
aproximadamente 3 meses en terapia, no ha sido fácil han existido días donde he
querido regresar, pero recuerdo a la chica sola, desolada, triste en una habitación
oscura, llena de cortes por todo el cuerpo, esa chica que lastimaba con sus
comentarios a su padres, la que no salía para nada, la que se perdió de muchos
momentos, la que se intento quitar la vida, la que se lastimaba todos los días con
sus comentarios frente a ese monstruoso espejo que hasta el día de hoy la sigue
llamando gorda.
He
tocado fondo es por ello que ya no es fácil recaer; al tocar fondo me refiero a
que una noche de un sábado mis padres estaban discutiendo como muy
habitualmente lo hacen, y me puse a llorar, ese día me había dado un atracón y
no había podido vomitar, tome laxantes, al anochecer sentí literal como la
soledad se apoderaba de mi, lloraba descontroladamente.
Mis padres se
encontraban en su recamara y yo en la mía, fue en un momento de arranque
donde tome la decisión de ya no vivir, entonces tome todas la pastillas que encontré
en casa y una por una las tome aproximadamente fueron 30, en ese lapso nunca
dije alto, nunca sentí remordimiento y nunca pensé en lo que pasaría después,
eso no me preocupaba solo me importaba yo y acabar con ese sufrimiento..
Pero
no logre, aun sigo viva, aunque a veces vivo muriendo.
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